«Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.» (Lamentaciones 3:22-23, RVR1960)
Lunes por la mañana: el correo lleno, la agenda apretada y la cabeza todavía en el fin de semana. Para mucha gente, arrancar la semana cuesta. Y es curioso que uno de los versículos más bonitos sobre empezar de nuevo haya nacido en uno de los libros más tristes de la Biblia.
Lamentaciones se escribió después de la caída de Jerusalén. El autor llora una ciudad en ruinas y, aun así, en medio del duelo, se detiene y recuerda lo que sigue en pie: la fidelidad de Dios. No es un optimismo ingenuo. Es la esperanza de quien miró el dolor de frente y decidió no apartar la vista de Dios.
Qué significa este versículo para ti
«Nuevas son cada mañana» no quiere decir que los problemas desaparezcan en la noche. Quiere decir que el cuidado de Dios no se acaba, no caduca y no depende de lo bien que te fue ayer. Quizá fallaste, dejaste cosas para después o perdiste la paciencia. La mañana llega igual, con una misericordia del tamaño del día que empieza.
Fíjate también en «no hemos sido consumidos». La Biblia no promete una vida sin presión; promete que Dios sostiene a quien está bajo ella. Es una buena noticia para cristianos de toda tradición, católicos y evangélicos: la gracia llega antes que nuestro esfuerzo.
Para poner en práctica hoy
- Empieza con una frase. Antes de mirar el celular, di: «Señor, gracias por este día nuevo».
- Entrega el ayer. Si algo quedó pendiente, pide perdón o perdona, y sigue adelante.
- Da un solo paso. Elige la primera tarea de la semana y hazla con calma, sin cargar toda la semana a la vez.
Si la ansiedad pesa al empezar esta semana, lee la oración para la ansiedad que publicamos hoy. Y para días más duros, mira los 12 versículos para días difíciles.
Oración
Señor, gracias porque tu misericordia no se acabó ayer. Abre mis ojos para ver tu cuidado esta mañana. Perdona en lo que fallé, dame calma para lo que viene y ayúdame a confiar en tu fidelidad, un día a la vez. Amén.
